[oscuridad comprobante]
De día, solemos dar un simple vistazo a las cosas, dando por hecho, que los reflejos de luz que captan nuestros ojos son una fiel representación de la realidad. Sin embargo, es la oscuridad la que nos obliga a ver los detalles de todo, ya que en medio de la noche no tenemos esa convicción y todo merece ser visto detenidamente.
A lo largo del camino vemos rostros, rostros de personas que quizás algún día volveremos a ver, pero en medio de tanto anonimato descubrimos un rostro conocido: la prima de la hermana del novio de la comadre de tu sobrina; que a la larga también es tu amiga, pero a quien prefieres llamar de esa manera porque es satisfactorio para uno establecer cierto parentesco con alguna persona a quien le tienes alta estima.
Levantás la mano por la ventana del bus, saludándola efusivamente, invitándola a subir y reservando anticipadamente el asiento de junto. La "amiga" atiende el llamado en un acto de plena confianza; cruza la calle y llega hasta a vos, se sienta y dice: "hola".
Mientras te acomodás y le haces la típica pregunta: ¿qué andas haciendo? tu cerebro procesa esa voz extraña que parece no provenir de ella. Ves a la persona en cuestión, ella te ve y de repente aflora un sonrisa y al casi unísono ambas dicen: ¿si sos vos verdad? sueltan un carcajada y empiezan a chambrear en todo el camino.
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